Bols Gin LOS ÁNGELES DE AMSTERDAM (primera continuación, tercera parte), Víctor M. Alonso

•7 Diciembre 2009 • Dejar un comentario

Bols Gin

LOS ÁNGELES DE AMSTERDAM (primera continuación, tercera parte)

Cerveza rubia y Bols Gin. Un poema de Dylan Thomas. Charlie Parker suena de fondo, se sobrepone al bullicio de palabras intangibles.

Estoy perdido. Me siento insensible; analogía irónica de lo posible y no posible. Hace frío y la tristeza moja mis vestiduras. Me ofrecen fumar y acepto. Ahora aceptaría cualquier cosa, cualquier compañía. La soledad  me cubre de un maquillaje imprescindible que me impide llorar y que encubre un ansia perdida y deseada.

En el hotel he dejado mi sombra. Allí descansa en su honesta transparencia. Yo estoy en esta esquina solitaria.

Con los años el carácter se nos vuelve náufrago que busca una isla desesperadamente. Cualquier yermo trozo de arena nos vale y comemos a dentelladas lo áspero de la tierra.

El espeso humo se sostiene en el aire, como congelado. Me pierdo en los laberintos que forma un espejo en la otra pared, más allá de la imaginación y del recuerdo. Bebo el contraste de la cerveza y la ginebra; el calor y el frío me endulzan el talante y sonrío mientras una cuadrilla de ángeles fuman kif.

Cierro los ojos y duermo un sueño lejano. Me veo soñando mi sueño mientras un reflejo extraño hace que la escena se repita indefinidamente, infinitamente recurrente.

Víctor M. Alonso

En un lugar de Gran Canaria, 07 de diciembre de 2.009

LOS ÁNGELES DE AMSTERDAM (primera continuación, segunda parte), Víctor M. Alonso Suárez

•11 Noviembre 2009 • Dejar un comentario

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El Sueño de Dante (Dante Gabriel Rossetti)

LOS ÁNGELES DE AMSTERDAM (primera continuación, segunda parte)

Caminábamos Rokin Strasse. La lluvia ensucia el paseo y todo era de color naranja: lamento de una cuerda de violín. Hablamos de poesía. Sobreviene un recuerdo de Panero, aquel que empieza “Tú que modulas el reptar de las serpientes”.

El otro, ella, evoca recuerdos del pasado en su tierra lejana. Sus ojos azules quebraban el espíritu, la esencia del otro: yo. El otro frente al otro andando en el sosiego de un espejo que es la paradoja del espacio.

Moríamos de estrellas; era abandonar la dimensión física y pisar éter lírico. Partículas que se revuelcan, y vuelven irreverentes a insinuarse en tonalidades extrañas, para luego hacen fluir el ámbito del amanecer.

La calle silenciosa. Algún viandante, algún ciclista, absortos en la mansedumbre matutina. Nosotros mirando una línea bien definida del horizonte, apenas intuido tras la transparencia de los edificios. Predomina la invisibilidad. Extrañas energías nos rodean y merodeaban nuestro silencio. Ella me mira y sonríe. Apoya su dúctil cabeza en mi hombro de animal félido y repleto de noche: criaturas nocturnas somos que afrontan la llegada del sol.

Los edificios se antojan endecasílabos. Quevedo ha llegado a la ciudad. Su séquito de Petractas, Dantes, Garcilasos, ha quedado confortablemente asido a la lumbre de su hogar, al equilibrio de una biblioteca imaginaria que jamás termina, porque es un círculo que no tiene comienzo: se pierde en la historia más remota que recordarse pueda.

El soneto se prolonga y en su final quise un reinicio fulgurante, análogo a la esfera solar que se elevaba tras el último terrado que veíase en la distancia, pero la memoria aquí termina y no recuerdo los versos. Apenas intuyo haberme imbuido en una fumarola diurna llena de amor.

Víctor M. Alonso Suárez.
Un lugar de Gran Canaria, 11 de Noviembre de 2.009 (11.11.11)

Imagen: http://www.culturageneral.net/pintura/cuadros/jpg/el_sueno_de_dante.jpg

Dante Gabriel Rossetti

LOS ÁNGELES DE AMSTERDAM (segunda continuación, tercera parte), Víctor M. Alonso Suárez.

•14 Noviembre 2009 • Dejar un comentario

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Van Gogh

LOS  ÁNGELES DE AMSTERDAM (segunda continuación, tercera parte)

Seguíamos viviendo lo que con el paso de los años llamamos LOS ÁNGELES DE AMSTERDAM. Otro personaje-autor del que evito su nombre (evitamos toda suerte de nombres en el relato), llegó a ver a su madre ingenua e infante, lo que representa a todas luces un artificio y distorsión del tiempo y del espacio.

El reloj en esos momento se detiene, mas no por falta de inercia interna o combustible vital, sino por ironía cronológica y locura.

Cuando aparece en la distancia borrosa de una línea recta una figura que reproduce vitalidad y ya fallecida. Cuando ves a tu propia madre muerta hace años que camina en un lugar en el que jamás con ella coincidiste, en el mal llamado presente temporal. Cuando esa escena no se desarrolla en espacio onírico; es evidente que te has vuelto loco. Hay que considerar además el agravante de que la figura progenitora se mostró en una época de su vida en que era imposible haber concebido hijo alguno, mucho menos un hijo que le triplica los años.

Hablaba ayer con otro de los coautores y narradores de esta pieza. Estamos seriamente consternados por el estado de salud de nuestro colega, y mucho nos tememos que pronto será carne de psiquiátrico.

Hace unos días recibí un email suyo que más ha contribuido a mi severa preocupación. Dice así:

<<Querido X:

Me siento como un águila real que sobrevuela el aire limpio de invierno de esta ciudad maravillosa.

Espero verte la semana próxima (evito citar día y hora –nota del autor-) en el “Bulldog Energy”; tengo algo realmente importante que hablar contigo.

Saludos, Y >>

Considerando que llevo muerto varias décadas y que fui enterrado y bien enterrado en tierras francesas, comprenderá el lector lo alucinante del escrito que copio. Parece evidente que nuestro amigo ha entrado en un estado de psicosis evidente y que en sus desafueros por reconstruir lo inconstruible ha perdido definitivamente la noción de toda realidad más o menos coherente.

En fin, los dejo y espero que saquen sus propias conclusiones. Ya les contaré del estado de salud de mi amigo, cuando me vea con él la próxima semana.

Víctor M. Alonso Suárez

En un lugar de Gran Canaria, 14 de Noviembre de 2.009

Imagen: http://1.bp.blogspot.com/_4RDF0MWtn98/SYnejbRsSmI/AAAAAAAAAS0/WWD7HKZhPHk/s320/untitled%C3%A7%C2%B4%60.bmp

Carta de Julio Cortázar a Paul Blackburn

•17 Noviembre 2009 • Dejar un comentario

Julio Cortázar

Carta de Julio Cortázar a Paul Blackburn

A Paul Blackburn (Poeta y traductor)

Viena, 1º de abril de 1963
Querido Pablo:

No sé cómo empezar esta carta. Estarás pensando que me quedé en Cuba o que los feroces barbudos me mataron. Pues no, nada de eso. Te voy a explicar lo que ocurrió. Recibí tu última carta pocos días antes de salir para La Habana, y no tuve tiempo de contestarla. Desde Cuba era imposible escribirte, porque… ya sabes por qué.
Bueno, a pesar de lo que me decías en tu carta, y de las garantías que me dabas para un posible viaje a New York, te imaginarás que una vez en La Habana comprendí que eso era imposible. La situación es demasiado tensa para ir de Cuba a los Estados Unidos sin posibles consecuencias catastróficas. Además, apenas estuve un mes, y aproveché cada minuto para conocer la isla y sus habitantes. Luis Buñuel me había invitado a ir a México a pasar unos días en su casa, y tampoco quise ir. Cuando llegas a Cuba, ya no te quieres mover de ahí. No te imaginas con qué tristeza tomé el avión para volver a Europa. Y te digo francamente que si ya no fuera demasiado viejo para esas cosas, y no amara tanto a París, me volvería a Cuba para acompañar la revolución hasta el final. Personalmente creo que las cosas van a terminar mal, muy mal, y no será por culpa de los cubanos, sino del resto de América, empezando por los USA y siguiendo por todas las “repúblicas” democráticas (democratic my foot) de América latina. Los cubanos pueden haber cometido errores, pero los cometieron cuando se vieron contra la pared, cuando nadie quería comprarles el azúcar, cuando los USA les negaron el petróleo. Me hace gracia que los yanquis se tiren de los pelos pensando en que los “reds” han dominado Cuba. Si el State Department hubiera tenido un poco más de inteligencia, eso no hubiera sucedido. ¿A quién podían pedir auxilio los cubanos cuando se vieron contra la pared? Etc., etc. Pero yo no sé nada de política, y no quiero hablar de eso. En cambio quiero decirte que el pueblo cubano me pareció maravilloso. Un pueblo alegre, comprendes, confiado en sí mismo, dispuesto a hacerse matar por Fidel Castro, y al mismo tiempo sin odio contra sus enemigos. Te va a parecer mentira, pero es así. Los cubanos no odian a nadie, y no tienen miedo a nadie. Son como niños en muchos aspectos; juegan, se ríen, trabajan bailando, cantan. Pero a la hora de la Bay of Pigs, ya has visto de lo que son capaces. El pueblo da una sensación de alegría y de seguridad en sí mismo que me maravilló. Los descontentos son siempre los que se han perjudicado en sus intereses, “los que piensan con la barriga”, como dijo Fidel. Por ejemplo, en La Habana, los propietarios y los mozos de los restaurantes no apoyan la revolución. ¿Por qué? Porque recuerdan los dólares que ganaban con el turismo que venía de Miami. Siempre que encuentras un descontento, apenas averiguas un poco ves que sus motivos son “de barriga”, money, money, money. Pero cuando hablas con el pueblo, con la gente de la calle, con los campesinos, con los obreros de las centrales azucareras, encuentras la alegría y la confianza. Lo que más me impresionó fue la campaña de alfabetización: ese pueblo sabe leer y escribir, y está orgulloso de haber aprendido. Hicimos un viaje en auto por toda la isla (con plena libertad, hablando con quien nos daba la gana, entrando en las casas, comiendo en restaurantes populares) y vimos cómo los “guajiros” (peasants) se sienten hombres, y no esclavos.
¿Tú sabías que en tiempos de Batista, el barrio de los ricos en La Habana estaba defendido por hombres armados y cadenas que cerraban las calles por la noche? Nadie podía entrar allí, y sobre todo si era de piel oscura. Ahora en esos palacios viven los estudiantes becados por el gobierno. Pero quizá lo que más me impresionó en Cuba fue el apoyo de los intelectuales a la revolución. Salvo dos o tres que se fueron, todos los escritores y los artistas apoyan al gobierno. Y no con meras palabras, sino trabajando para la revolución, alfabetizando, haciendo magníficas ediciones, escribiendo y traduciendo libros. Alejo Carpentier, nada menos, es el director de la Editora del Estado. Nicolás Guillén es el poeta de la revolución. Los conocí a todos, los oí hablar, escuché sus críticas (porque las críticas abundan, pero no son negativas, siempre proponen algo constructivo), y me convencí de que una revolución que tiene de su parte a todos los intelectuales, es una revolución justa y necesaria. No puede ser otra cosa, no puede ser que centenares de escritores, poetas, pintores y músicos estén equivocados. El gran peligro en Cuba (y Castro, el Che Guevara y la mayoría de los intelectuales lo saben) es el comunismo “duro”, de corte stalinista. Si esa tendencia triunfara en Cuba, la revolución estaría perdida. Hasta ahora Fidel ha conseguido eliminar a los “duros”, y apoyarse en el sector moderado del comunismo. ¿Pero lo conseguirá siempre? Ese es el drama, sin contar la falta de máquinas, de piezas de repuesto, de medicamentos, y mil inconvenientes derivados del bloqueo. Lo maravilloso es que a pesar de todo eso los cubanos estén tan contentos y felices. Un poeta (que te conoce y que te mandará un libro suyo, se llama Antón Arrufat, y es un muchacho estupendo) me dijo: “Chico, esto no puede durar, los yanquis se las arreglarán para liquidarnos. Pero entre tanto estamos vivos, y vivir es hermoso, y por eso nos haremos matar hasta el último”. Cuando oyes cosas así, te quedarías para siempre en Cuba (…)

Extraído del suplemento Cultura del diario argentino La Nación, ejemplar del 7 de mayo del 2000

Tomado por mí del grupo AERA Revista de Poesía – Pubicado por ALEJANDRO DREWES

http://www.juliocortazar.com.ar/cuentos/carta5.htm

EL PAIS, 07 de Noviembre de 2.009 – Panero en la isla de Nunca Jamás

•7 Noviembre 2009 • Dejar un comentario

Leopoldo_Maria_PaneroPERFIL: EL RINCÓN

http://www.elpais.com/articulo/portada/Panero/isla/Jamas/elpepuculbab/20091107elpbabpor_2/Tes

Panero en la isla de Nunca Jamás

MARIANO DE SANTA ANA 07/11/2009

En un tiempo lejano, Leopoldo María Panero (Madrid, 1948) imaginaba ser Peter Pan volando junto a Campanilla: “El desvío en la ruta, la visita a la Isla-Que-No-Existe, está previsto en el itinerario. Cruzarán el cielo otros nombres hasta ser llamados, uno tras otro, por la voz de la señora Darling”. Ahora, aposenta la pesada sombra que nunca le abandona en una silla de la terraza Nuevo Río del parque de Santa Catalina, uno de los puntos canallas de Las Palmas de Gran Canaria, “el único bar de la isla donde no me han intentado envenenar”. Arrastrado, tal vez, por un sentimiento oceánico, el poeta recaló hace años en este enclave del archipiélago y prodiga sus trabajos y sus días en el citado establecimiento, donde dicta a un conocido los versos que su mano temblorosa ya no puede escribir. Hijo del poeta falangista Leopoldo Panero, con cuyo fantasma mantiene un interminable exorcismo, Leopoldo María sostiene: “Por lo visto el ‘elefante blanco’ del 23-F era yo. Me utilizaron como un muñeco para unas elecciones trucadas”. El autor de Agujero llamado Nevermore remata: “Allí cobró todo el mundo menos yo. Bueno, ni yo ni Milans del Bosch, que por eso se pasó todo el juicio diciendo: ‘Qué asco, qué asco, qué asco”. España sólo le merece desdén: “Si el capitalismo, como decía Deleuze, es un sistema profundamente analfabeto, España es más analfabeta aún que el capitalismo”. Mientras saluda a la fauna habitual del parque, Panero habla de sus autores y libros predilectos: Dogma y ritual de la alta magia, de Eliphas Levi -”en los manicomios está perseguido el ocultismo porque está prohibido el sueño”-; Swedenborg -”decía que el fin del mundo ya había tenido lugar y que estamos todos muertos”-; George Herriman -”sus dibujos son muy esquizofrénicos, hay paisajes con sombras lunares. No se sabe si Krazy Kat es gato o gata. Es masoquista, después de cada ladrillazo del ratón le asciende un corazoncito”-; Victor Tausk -”un psicoanalista que se suicidó después de una entrevista con Freud”-; Gabriel Bocángel -”este mundo, república de viento / que tiene por monarca un accidente”-; Kafka -”en La colonia penitenciaria describe el capitalismo como una sociedad en la que está prohibida la situación”-. El escritor cita y recita torrencialmente hasta para explicar su experiencia insular: “Aquí me siento como el Robinson de Michel Tournier. Es un mundo sin Otro, y cuando aparece Viernes es ya otro que otro”. Perlas de sentido que no admiten la ilación del discurso “normal”, las palabras de Panero se desgranan como cuentas de un collar roto. Mientras, la sombra del poeta que un día soñó que era Peter Pan se extiende sobre su isla de Nunca Jamás.

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LOS ÁNGELES DE AMSTERDAM (segunda continuación, segunda parte), Víctor M. Alonso Suárez.

•3 Noviembre 2009 • Dejar un comentario
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Amsterdam Red Light District

LOS ÁNGELES DE AMSTERDAM (segunda continuación, segunda parte)

“El ojo que tú ves, no es ojo porque tú lo veas, es ojo porque te ve”
François Truffaut

Se acercó. Sus ojos no tenían color y transparentaban una dimensión de formas que no pude comprender. La noche no ocultaba su claridad, ese brillo inefable en el centro ocular que todo lo ve.

Allí la acción giraba sobre su eje y rodaba en un tiempo no lineal. Era un globo en el que tiempo y espacio se te escapan. No se puede retener nada. Sólo recrearse en las formas y el devenir anárquico y anacrónico, mas no anticuado, de las cosas.

Podría describir con las palabras de este mundo las siluetas y acontecimientos que sucedían, pero el decurso en las oraciones sería sin sentido, porque la realidad que veía era, asimismo, intocable y se sobreponía a sus propias maneras de expresión. Era ver lo multidimensional.

Permanecí absorto en su mirada. El éxtasis inevitable me extrajo, como un embudo, de este mundo, de las tres dimensiones en que andamos; pasado y presente se conjugan en futuro y todo es de una placidez indescriptible.

Los tiempos verbales, la calidez de los adjetivos, la presencia fiel de la sustancia eran líquido que moja las manos pero se escurre. Mundo hecho de palabras comprensibles pero imposibles de expresar. El orden lógico de cosas no existía, pero en aquel ‘espacio’ eran perfectamente comprensibles.

Digo ‘espacio’, pero no era tal; era ausencia de materia y presencia de un sentimiento lívidamente dulce que todo lo llenaba de color, que todo lo perfuma de aromas exóticos.

Allí permanecí largo rato; el mundo exterior se desvaneció por completo, y yo intuía el candor e inocencia de su sonrisa.

Víctor M. Alonso Suárez
Un lugar de Gran Canaria, 03 de Noviembre de 2.009

Imagen: http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/2/27/Amsterdam_red_light_district_24-7-2003.JPG

LOS ÁNGELES DE AMSTERDAM (Cuarta continuación, segunda parte), Víctor M. Alonso Suárez

•31 Octubre 2009 • Dejar un comentario
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Amsterdam Night Reflection

LOS ÁNGELES DE AMSTERDAM (Cuarta continuación, segunda parte).

Acude a mi encuentro. Se revela, mas no es ella. Un artificio de mago, del hechicero en que me he convertido en estas noches de andar solo, generó una creación holográfica: el espejismo de mi persona transmutado en mi otro yo, mi parte creativa.

La semejanza es incuestionable. Los ojos son idénticos, pero son míos, no de ella.

Hay un extraño poder que emana de mis manos. Una energía que estremece mi anatomía y fabrica formas que vienen a mi vista, que ayudan en el descubrimiento de otra realidad aún por definir.

Es una esencia más plástica, si bien, de momento, no se puede tocar. La veo, la huelo y, sobre todo, la siento. Es la evocación de muchos años que dejé atrás, en trasteros inmortalizados que ni siquiera recuerdo.

La memoria se desmemoria, y tapa con ensoñaciones lo que supuestamente sucedió en otro tiempo. La dimensión espaciotemporal se reabsorbe y se fabrica de nuevo, y se vuelve a inventar, en un devenir imparable y casi enfermizo.

Me he convertido en un gran creador y materializo mis visiones, mis sueños se convierten en realidad tridimensional, pero al punto desaparecen tras dejar un mensaje preciso, que va aportando claves importantes para quebrantar el misterio.

Me vuelvo a apoyar en la baranda y miro la superficie invisible del canal.

Ya no hay reflejos. Sólo la oscuridad impenetrable y el suave sonido del agua que acaricia el malecón.

Víctor M. Alonso Suárez
En algún lugar de Gran Canaria, 30 de Octubre de 2.009

Imagen: http://sobreholanda.com/wp-content/uploads/amsterdam-night-reflection.jpg

LOS ÁNGELES DE AMSTERDAM (Inicio), Víctor M. Alonso Suárez

•30 Octubre 2009 • Dejar un comentario

 

amsterdam

Amsterdam

LOS ÁNGELES DE AMSTERDAM (Inicio)

El cielo de Amsterdam en invierno. Un día gris.

Llueve. La ciudad respira, exhala café caliente. Sólo percibo olores y sonidos. Mis ojos sólo son para recordar.

La esquina de un café cualquiera. Sentado. La gente transita su prisa. Caminan el paso de las urgencias. Yo pienso.

Alguien entra. La puerta cruje y el frío acaricia mi cara. También me percibo en mi piel. El sentido del tacto se incorpora al escenario; se añade. Me envuelvo en una capa invisible de imágenes pasadas que recordé al despertar. Allí están, densas como una losa, ligeras alas que evocan otras dimensiones. Sí, es extraño y contradictorio el sentimiento.

Una bella mujer atiende con celeridad y sonrisa.

Vuelvo a pensar. Curioso dilema: el porqué del amor. Sacudo la capa de soledad adherida a mis ropajes.

El aroma del café, mezclado con el perfume de tabaco y quif, fabrica una agradable atmósfera cuando el tacto del frío la compacta. Las mesas, el trasiego de cristales y cerámicas. Conversaciones y risas. Todo suspendido en un espacio que se antoja ilimitado.

Me incorporo. Me abrigo. Salgo y me enfrento al microcosmos de la ciudad.

Víctor M. Alonso Suárez
Gran Canaria, 27 de Octubre de 2.009

Imagen: http://endrino.pntic.mec.es/hotp0053/charo_relano/imagenes/amsterdam.jpg

LOS ÁNGELES DE AMSTERDAM (Cuarta continuación), Víctor M. Alonso Suárez.

•26 Octubre 2009 • Dejar un comentario
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Munch

LOS ÁNGELES DE AMSTERDAM (Cuarta continuación)

Ebrio de distancia y nostalgia, los recuerdos se agolpan y me aturden.

En un puente cualquiera miro el reflejo oscuro. No veo allí mi silueta. Sí te veo a ti, blanca como la tripa de una gaviota.

Hasta ahora no te he observado debidamente. El amor y el andar en el éxtasis casi místico de mis pensamientos ha cegado cualquier otra visión.

Noto cómo en este instante se materializan pensamientos que tuve hace años.

Allí estás. Sonríes distante pero no te puedo tocar. Tu anatomía líquida me es inalcanzable. Tomo impulso para sumergirme en la profundidad de tu físico, pero el ruido de un andar lejano me previene del sueño y abro mis ojos.

Allí sigo, apoyado en la baranda de este puente. No hay nadie. Estoy solo en la intersección de la calzada con el lento transcurrir del canal.

El taconear persiste, oponiéndose a la viscosidad del silencio: invisible flor de perfume violeta que contonea una cintura femenina de Munch.

Como una visión dobla una esquina y aparece radiante.

El entorno se pacifica aun más mientras observo a mi madre, adolescente, acercarse a mí.

No acierto a desentrañar este misterio: Mi madre púber, antes de alumbrar mi existencia, está aquí.

¿Quién soy yo entonces, si aún no existo?

Víctor M. Alonso Suárez

Gran Canaria, 26 de Octubre de 2.009

Imagen: http://www.elpais.com/recorte/20071005elpepucul_34/XLCO/Ies/Edvard_Munch.jpg

A QUIEN LE HABLO (Poema 4) A LA PALABRA. Víctor M. Alonso Suárez.

•25 Octubre 2009 • Dejar un comentario
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Munch

A QUIEN LE HABLO (Poema 4)

A LA PALABRA.


Es terrible el silencio,

el ansia de saberte y no saberte,

el miedo de tu huída.

Te veo por la noche visitando

licores que ya anduve hace tiempo:

Ebria vuelves a casa y te derrites

como el polen que vuela de las flores.

Te acuestas a mi lado, desdeñosa,

y duermes un profundo sueño.

Desde la otra dimensión del sueño,

tú abandonas de mí manos y espíritu

y  no puedo siquiera dirigirme

a  la esencia vital de tu estructura

mientras sueñas el sueño de otro sueño.

¡Palabra esquiva!, te detesto

las noches calurosas de tu engaño.

Cambiaré bares y licores,

amantes amaré más generosas,

romperé mi astrolabio, maldeciré a la luna.

Por ti caminaré por el desierto,

ayunaré los días y las noches

y pediré a mi piel que entierre en el océano

el sonido del nombre de tu nombre.

Víctor M. Alonso Suárez,

Gran Canaria, 25 de Octubre de 2.009

Imagen: http://files.publico.es/resources/archivos/2008/9/23/1222179915604munchdn.jpg