Hasta siempre, García Márquez. Por Víctor M. Alonso /18/04/2014/

Vasco Szinetar fotografiando a Gabriel García Márquez

Vasco Szinetar fotografiando a Gabriel García Márquez

Hasta siempre, García Márquez.

‘Hasta siempre’ tal vez sea una de las expresiones más extenuantes del idioma.
Al hermano, al padre, la madre, seres queridos que se fueron, se les recuerda así, ‘hasta siempre’; a pocos más, aunque nunca los hayamos conocido en persona, sino por haber sido marcados por la profundidad impactante de lo que han hecho o lo que han dicho, también se les despide y se les recuerda ‘hasta siempre’, porque de eso va esta expresión, de despedidas, casi siempre tristes, dolorosas, nostálgicas, en el conocimiento de que ya no podremos esperar palabras nuevas, ideas, historias, si bien nos queda la obra que les ha alzado a la grandeza que les concedemos.
Este tipo de individuos a los que uno despide ‘hasta siempre’, como es para mí el caso de García Márquez, tienen la facultad de haber dado a sus obras el carácter de lo eterno y lo mutante, y cada vez que uno abre una página de cualquiera de sus libros, que ya ha leído innumerables veces, ésta se le presenta como nueva y desconocida, cargada de una luz que llega directa a la sensibilidad del corazón y el intelecto.
Así me ocurre con García Márquez, cada una de sus palabas, páginas, obras, se me presenta como nueva en cada relectura, de ahí lo eterno y lo mutante:
El Coronel Aureliano Buendía cambia con cada lectura, como cambian Úrsula o los José Arcadio, no hablemos ya de Amaranta o Rebeca. Todos ellos, ya, más que personajes, personas del mundo real, cambian, como todos cambiamos con el tiempo, nos hacemos viejos y aprendemos de las experiencias de la vida y de lo que dichas experiencias representan en nuestra evolución.
Conocí la obra de García Márquez desde muy joven, y muy joven tuve también la suerte de leer los artículos que, allá por los 80 del siglo pasado, publicaba cada miércoles, si no recuerdo mal, en el Diario EL PAIS, en la época en que dicho periódico me merecía el respeto debido a un medio serio, que además de ofrecer a sus lectores una información independiente también nos regalaba artículos del propio Gabo, Carlos Fuentes, Benedetti, y otros grandes autores que siempre he admirado. Aquellos artículos abrieron mi mente a nuevas ideas, conceptos, maneras de ser y actuar que moldearon mi personalidad, matizaron mi rabia y rebeldía, me hicieron madurar: tuvieron en mí, huérfano prematuro, la incidencia que la opinión de un padre tiene en la formación del carácter de su hijo.
Aquellos artículos también evidenciaban la calidad humana del hombre que los escribió.
Ese hombre murió ayer y me entristece tremendamente la noticia. Yo no sabía que a un desconocido se le puede llorar como se llora a un hermano, una madre, un padre. En esta vida siempre estará uno aprendiendo cosas nuevas, aunque sea a golpe de muerte.

Víctor M. Alonso

Imagen: Vasco Szinetar fotografiando a Gabriel García Márquez

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About Víctor Alonso

Jazz, Literatura, Poesía.... aire rítmico que toque el alma en cualquiera de sus formas... lienzo, papel, sonido...
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