ENSOÑACIONES ~ 30/07/2013. VÍCTOR M. ALONSO

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ENSOÑACIONES ~ 30/07/2013. VÍCTOR M. ALONSO

Aquella mujer tenía un cuarto con una pared llena de relojes viejos, rotos y desvencijados, colgados de cualquier manera; algunos sin minutero, faltos de engranajes, sin posibilidad de darles vida, como puestos allí con el propósito firme de parar el tiempo, de crear un espacio en el que las cosas, los acontecimientos, la acción, se desarrollaran al margen de los asuntos mundanos, separados para siempre con una cuchilla misteriosa del ritmo acompasado del resto del orbe.

La tarde en que me invitó a tomar té vestía un ceñido vestido rojo que realzaba la prominencia de sus caderas y sus pechos, que parecían estallar en un luminoso deleite de fuegos de artificio, y tenía la altura conveniente para mostrar unas piernas de piel blanca y tersa, provocadoras de un deseo sexual apasionado en la locura de un ambiente de rompecabezas cuya última pieza era una sonata para violín de Corelli que emanaba de algún lugar.

Me invadía un sentimiento extraño al observar el anacronismo deliberado de la exposición de tiempo sin tiempo que simbolizaban aquellos relojes junto con la presencia de la voluptuosa mujer de manos delicadas, sonrisa provocadora y boca de rojo carmín que evocaba un tiempo actual en medio de aquel cuarto lúgubre de alta techumbre, de paredes llenas hasta el delirio de telas prerrafaelistas rebosantes de sensualidad, rasgos delicados y labios carnosos, que parecía transmigrado desde una época ignota a un ahora de seísmo.

Allí todo invitaba a integrarse en la acción que sugerían los sinuosos movimientos y el femenino olor que emanaba de aquel cuerpo de ensueño, a participar en su juego de prestidigitadora que, después de cubrir con un manto invisible las cosas reales, ofrecía un espacio quedo, quieto, parado en no se sabe bien qué dimensión. Mientras nos sumergíamos en el laberinto intrincado del deseo, en un rincón, echada en pose absolutamente felina sobre un viejo sillón de lectura hecho de cuero, la gata negra me miraba con sus ojos redondos, redondos como la luna cuando la noche es tan oscura que pareciera no haber luna.

Víctor M. Alonso

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About Víctor Alonso

Jazz, Literatura, Poesía.... aire rítmico que toque el alma en cualquiera de sus formas... lienzo, papel, sonido...
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